Sesiones Individuales para Jóvenes

En las sesiones individuales, acompaño a los jóvenes aplicando herramientas de Coaching Sistémico, Pedagogía Sistémica y Constelaciones. En Coaching se trabaja con un objetivo, y por lo tanto el número de sesiones suele ser entre 4 y 10. Generalmente las sesiones son a solas con el adolescente, aunque en ocasiones puede llegar a ser necesaria la presencia de alguno o ambos padres.

Mediante diferentes técnicas, el joven toma conciencia de los valores y fortalezas de sí mismo para así poder superar las dificultades con las que llega. En todo momento se respeta la velocidad y el camino que uno quiere tomar, yo no digo lo que uno tiene que hacer, sino que dejo que el joven se dé cuenta por sí mismo de su situación actual. ¿Dónde se encuentra en este momento? ¿Hacia dónde quiere dirigirse? ¿Cómo quiere hacerlo? ¿De que dispone para ello? Son preguntas a las que yo no respondo, sino que la respuesta la encuentra él mismo.

«El paso de la infancia al estado adulto, no es fácil para nadie: adolescentes, padres y educadores»

Hoy en día con los distintos sistemas familiares, el estrés escolar y también el futuro por elegir lo que se quiere estudiar, además de todo lo que implica el estar al día en las redes sociales, hace que muchos jóvenes tengan conflictos internos difíciles de resolver por ellos mismos. Con un acompañamiento respetuoso, utilizando distintas técnicas, llegan a adquirir más autoconfianza a la vez que el conocimiento sobre ellos mismos y su entorno, se acentúa. Esto les ayuda a ordenar tanto su mente como su corazón.

Todos los cambios que surgen en la adolescencia, pueden producirse con bastante tranquilidad, pero otras veces, se generan tensiones y/o conflictos. Estos conflictos pueden ser una herramienta para el crecimiento y la maduración, o por el contrario pueden ser un bloqueo creando malestar e infelicidad. En las sesiones, se facilita el aprendizaje para que el adolescente pueda auto conocerse.

SESIONES INDIVIDUALES

En las sesiones individuales, mediante las herramientas del coaching sistémico, la pedagogía sistémica y las constelaciones familiares, hago un trabajo de acompañamiento en los conflictos que el adolescente pueda tener en su entorno.

El conflicto puede ser en el entorno familiar, el escolar o el entorno social.

El objetivo en las sesiones individuales de acompañamiento es concreto y se establece entre la 1ª y 2ª sesión. La cantidad de sesiones tiene un número determinado que ser irá viendo con la evolución, pero suelen ser entre 4 y 10 sesiones.
Estas sesiones, suelen tener una duración de entre 45 minutos y una hora y media. En ella, se crea un espacio de confianza mutua y respeto, preservando la intimidad del adolescente. En ellas se va viendo cuáles son los conflictos que crean incomodidad y se desean resolver y cuáles son las herramientas con las que cuenta el propi@ adolescente. Las posibilidades interiores de cada uno son infinitas.

En todos los talleres y sesiones con adolescentes, la propuesta es trabajar con ellos desde la humildad y el respeto que se merecen, ocupando yo mi lugar, y dejando que ellos ocupen el suyo. Dejando que las sesiones fluyan llegando hasta donde el/la adolescente esté dispuesto a llegar.

LA ADOLESCENCIA

El adolescente, es una persona que está haciendo una transición en su ciclo vital entre la infancia y la edad adulta, y todo cambia, tanto su forma de ver el mundo, como su cuerpo están evolucionando y es así como la persona empieza a reafirmar su propia identidad. Es un momento en que se aleja de la protección familiar para encontrar su rol en los distintos sistemas en los que se mueve: la familia, la escuela, el social…

Desde el punto de vista físico, este estado se inicia aproximadamente con la pubertad y acaba con la formación del cuerpo adulto, pero las expresiones psicológicas, cognitivas, culturales y sociales de la adolescencia pueden empezar antes y acabar más tarde. La OMS, define la adolescencia como la etapa que va entre los 11 y 19 años, considerando dos fases: la primera adolescencia de 12 a 14 años y la adolescencia tardía de 15 a 19 años.

Muchas culturas difieren de la edad en que las personas llegan a ser consideradas adultas y que se entiende como mayoría de edad. Esto implica también cambios en la situación legal. En algunas culturas el paso de la adolescencia a la edad adulta se celebra con actos sociales.

Cuando el paso de la infancia a la edad adulta se hace con un ritual definido y puntual, la línea divisoria entre ambas es clara y la adolescencia se hace corta. El niño pasa a considerase adulto y como tal accede a una vida propia adquiriendo responsabilidades y poder en la comunidad en la que vive.

Alguno de los rituales tradicionales en el mundo occidental han sido por ejemplo el paso de llevar pantalón corto a llevarlo largo, empezar a fumar, beber alcohol, maquillarse o utilizar zapatos de tacón alto. En general, ante la falta de rituales establecidos, los niños suelen tomar las actividades consideradas como adultas como un “falso ritual” de transición al adulto. Estas actividades son vistas muchas veces como una actitud de revuelta.

La adolescencia es una idea creada artificialmente por el mundo occidental moderno. La cultura occidental en general ha acabado con los rituales de paso claros y definidos, y tiende a alargar cada vez más las actividades infantiles, la dependencia y la irresponsabilidad hasta edades más avanzadas. Parece que da miedo que el niñ@ investigue por su cuenta, cometa errores o se haga daño. Así, no aprende a independizarse ni a encontrar su propia identidad. Ahora, los humanos llegan a la pubertad física tres o cuatro años antes que hace uno o dos siglos. En cambio, la edad en que nuestra sociedad de hoy en día le otorga responsabilidades adultas de facto, para algunos no es hasta los veintiséis años de edad, o sea mucho más tarde que hace dos o tres siglos. Tenemos así, una gran etapa de personas con cuerpo de adulto, físicamente desarrollado en su totalidad, que todavía no ha adquirido las habilidades ni aptitudes para vivir por su cuenta.

La adolescencia es la edad principal en la que se forma la personalidad. Se caracteriza psicológicamente por los siguiente rasgos: búsqueda de nuevos referentes, diferentes a la familia, hecho que puede desembocar en la rebeldía contra el mundo adulto; importancia del grupo de iguales; descubrimiento de la sexualidad; adquisición del pensamiento abstracto que posibilita la implicación de movimientos y grupos sociales así como estudios superiores; inestabilidad emocional; creación de nuevas normas morales, a menudo desafiando los límites establecidos (se puede plasmar en el deseo de tener conductas de riesgo o el ansia por diferenciarse de los demás por la forma de vestir o el hablar) y tendencia a la idealización o desmitificación de las instituciones, corrientes, personas o ideas.

Los adolescentes, necesitan su soledad, estar entre ellos, arriesgar. Tienen la necesidad de dormir mucho, estar tumbados y de hablar y llevar el lenguaje a otro nivel y poder conectar con su propio corazón. Si los dejamos y escuchamos, adquieren mucho interés y mucha fuerza. El cerebro adolescente busca situarse en el mundo, encontrar un lugar en la sociedad, encajar de la mejor manera posible. Es por todo ello que hay que ofrecerles elementos de reflexión y facilitarles los momentos adecuados para hacerlo. Hay que tener en cuenta que las emociones siguen siendo el efecto multiplicador de la ecuación en el aprendizaje.

En definitiva, el paso de la infancia al estado adulto, no es fácil para nadie; adolescentes, padres y educadores.

 

El auto conocimiento es fundamental y será un factor importante a lo largo de su vida, así como descubrir qué le motiva o que lo desmotiva, que lo impulsa o que lo bloquea.

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